AÑO NUEVO: No prometas, cumple


Promesas de año nuevo

Dicen que el 15 de febrero es el día promedio en el que la mayoría de personas ya dejaron de lado las metas que se propusieron en año nuevo, y por experiencia propia podría decir con autoridad (y un poco de vergüenza) que eso es cierto.

Este 2014 para mi ha sido un año difícil, pero lleno de aprendizaje. Creo haber crecido a pesar de que todavía queda mucho camino por andar. Por ejemplo algunas de las cosas que aprendí fueron que el orden y la disciplina vencen al talento, que tomar acción es mil veces más importante que planear demasiado y que el reloj no se detiene para esperar que des algún paso. Hoy quiero escribir sobre las promesas de año nuevo (o New Year Resolutions para los de la UPC, es broma jaja).

Todos entramos en un proceso de evaluación y análisis propedéutico al finalizar cada año y tomamos consciencia de lo desastroso que fue o de lo bien que pasamos ese año. Luego, ya sea por remordimiento o por emoción, empezamos inevitablemente a hacer promesas de cambio para el nuevo año y he aquí el problema ¡es un círculo vicioso anual!

La mayoría de personas con la que he conversado sobre sus planes para fin de año, se muestran casi desesperadas por salir de vacaciones y olvidarse por completo de lo que pasó para empezar de nuevo. Es cierto, el cambio de año deja cierta sensación de “un nuevo inicio”, pero nada más falso que eso. Empezar de nuevo no te hace cambiar los malos hábitos que te llevaron a tener un mal año. En lugar de “empezar de nuevo” deberíamos concentrarnos en cambiar hábitos, dejar las cosas que nos distraen, retrasan y perjudican mientras caminamos hacia nuestras metas, no puedes cambiar de meta cada año sin completar la que te habías trazado primero. Particularmente, yo estoy como loco tratando de estirar diciembre para poder decir que puse de mi parte este año y continuar trabajando en lo mismo el año que viene.

El enfoque es lo principal y lamentablemente las cosas que nos llevan al éxito (sin importar lo subjetivo que el éxito pueda ser) no nos las enseñan en un salón de clases y, en su mayoría, ni en la casa. Preocúpate por aprender de las personas que te llevan varios kilómetros de recorrido, sí tú no te exiges nadie lo hará por ti. Todo el mundo quiere ser el mejor hasta que le toca hacer lo que los mejores hacen.

CONCLUSIÓN: Termina lo que comenzaste, no empieces algo sin haber terminado lo anterior. Tampoco te traces metas interminables, aterriza y divide tus metas en otras más pequeñas y cómete al elefante de a poquitos. Claro que toma tiempo, el elefante no entra en el microondas! Emprender algo no siempre es fácil, cuesta, pero es un precio que vale la pena pagar, enfócate en lo importante no en lo urgente.